El Lago Bled es uno de los lugares más bonitos que puedes visitar durante una ruta por Eslovenia. Rodeado de montañas, bosques y paisajes alpinos, este lago de aguas turquesas parece sacado de un cuento, especialmente gracias a la pequeña isla que se encuentra en su centro y al castillo medieval que se alza sobre un acantilado en uno de sus extremos. En este artículo te contaremos qué hacer durante tu excursión a esta maravilla natural, cómo llegar desde Liubliana y dónde comer para aprovechar al máximo tu visita.

¿Qué hacer en el Lago Bled?
1. Visitar el Castillo de Bled
El Castillo de Bled es uno de los grandes protagonistas del paisaje. Situado en un acantilado a más de cien metros sobre el lago, ofrece unas vistas espectaculares de la isla, las montañas y los bosques que rodean la zona. Está considerado uno de los castillos más antiguos de Eslovenia y sus orígenes se remontan a la Edad Media. En su interior podrás recorrer patios, murallas y diferentes espacios históricos, además de visitar su museo y conocer mejor la historia de la región. Precio de la entrada: 19€.
2. Navegar hasta la Isla de Bled y tocar la campana de la Iglesia de la Asunción
Una de las experiencias más especiales de la excursión es llegar hasta la Isla de Bled, situada en medio del lago. Para hacerlo puedes subir a una pletna, una embarcación tradicional de madera que un remero impulsa manualmente. Una vez en la isla, tendrás que subir una escalinata de casi 100 peldaños para llegar a la Iglesia de la Asunción de María, el edificio más emblemático del lugar y en cuyo interior se encuentra la famosa campana de los deseos. Según la tradición, hacerla sonar después de pedir un deseo trae buena suerte. El trayecto en pletna cuesta 20€ por persona, mientras que el acceso a la iglesia cuesta 12€.

3. Hacer la ruta circular alrededor del lago
Si hay una actividad que te recomendamos hacer sí o sí, es recorrer a pie el Lago Bled. El sendero que bordea sus orillas tiene aproximadamente seis kilómetros y permite contemplar el paisaje desde diferentes perspectivas, con vistas constantes a la isla, al castillo y a las montañas. El recorrido es prácticamente llano y se puede completar en unas dos horas, aunque te aconsejamos reservar algo más de tiempo para detenerte a hacer fotografías, descansar junto al agua o incluso bañarte.

4. Visitar la Garganta de Vintgar y el Parque Nacional Triglav
Si dispones de más tiempo, puedes completar tu recorrido por esta parte de Eslovenia con una visita a la Garganta de Vintgar, un espectacular desfiladero está atravesado por el río Radovna; o al Parque Nacional de Triglav, una de las grandes joyas naturales de Eslovenia, conocida por sus montañas, valles, lagos y rutas de senderismo.

¿Cómo llegar al Lago Bled?
La forma más sencilla de llegar al Lago Bled es desde Liubliana, ya sea en autobús o en coche. Si eliges el transporte público tardarás alrededor de 1:15h y tendrás que iniciar el trayecto en la estación de Tivoli. En coche tardarás algo menos (unos 50 minutos), pero tendrás que armarte de paciencia para conseguir un aparcamiento cerca del lago. Te recomendamos descargar la aplicación Easypark, que una vez allí te permitirá pagar las horas de parking que necesites y ampliar el plazo sin necesidad de volver al estacionamiento.
Descubre qué ver en Liubliana con este post.
¿Dónde comer en el Lago Bled?
Si quieres hacer una pausa para comer durante la excursión, te recomendamos Wine Bar & Restaurant Čarman, situado junto al lago, en la zona sur. Ofrece una buena variedad de platos (tanto eslovenos como internacionales) por un precio que no supera los 20€ por persona.
Para tomar un café y probar algún dulce, puedes acercarte al Café Belvedere, en Vila Bled. Su terraza ofrece unas vistas preciosas del lago y es un lugar perfecto para degustar la famosa kremšnita, una tarta de hojaldre rellena de crema pastelera y nata que se ha convertido en todo un símbolo de Bled.
Conclusiones
Desde el primer momento en que lo pisamos, el Lago Bled se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos de Europa. Superó por completo nuestras expectativas y nos regaló uno de los highlights del viaje. La combinación de sus aguas turquesas, la pequeña isla con su iglesia, el castillo encaramado sobre la roca y las montañas que lo rodean crea un paisaje espectacular. Además, la posibilidad de recorrerlo a pie, navegar hasta la isla y realizar un buen número de actividades hace que la visita sea muy completa. Os recomendamos reservar al menos un día para disfrutar de Bled sin prisas (aunque a nosotros nos hubiera gustado dedicarle más tiempo todavía).
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